
- Hola, mi nombre es Juan y soy reportero de la revista Vidas y si no le importa, si no está muy ocupada me gustaria entrevistarla
- Hay amol, que feliz me siento de que me entrevites, pasa pasa - la señora me condujo de la puerta de su casa hasta la sala, es decir tan solo dí unos pasos de la calle a su morada y me senté en lo que ella llamó sillón, un tronco con dos cojines; eché un vistazo alrededor dándome cuenta que nada más había una sola habitación separada de la sala por una cobija de cuadros un poco desteñida, la cocina brillaba en su ausencia, en cambio, había una estufa de gas en medio de la "sala" donde la señora puso a hervir unas carahotas. Me sonrió y me ofreció agua cariñosamente, no pude negarme. - Danimar! - gritó, y una joven se le acercó con cara de mal humor
- que quieres má?
- Trae agua pal joven invitao querida - me miró con cara de pocos amigos y fue a hacer lo que madre le había pedido - Tonces guapo, que me vas a preguntá
- Quiero preguntarle, bueno, aparte de su nombre, por supuesto, cómo es su vida por estos lares - saqué de mi bolsillo trasero una libreta y un bolígrafo esperando a que ella hablara para tomar nota
- Me llamo Rosaimá Palomo, y la que fue a buscar agua es mi hija Danimar...
- No tiene esposo? - la mujer se rió por mi pregunta
- No hombre, como voy a tené uno, los hombres de po aquí embarazan y se piran... y si la mujer tiene suete se arrejuntan hasta que el hombre muere... son ellos los que primero se van y la dejan a una sola - Se me empequeñeció el corazón deduciendo que eso le pasó a ella
- Cómo es mi vida?... - asentí esperando la respuesta - no me quejo, yo vivo bien, me puedo comprar una Harina Pan a la semana, aunque no hay tuberías pal agua cuando llueve nuestro tanquesito se llena hasta el bolde, tenemos luz, el presidente si es bueno vale, nos regaló etos bombillos pa alumbrarnos y dijo que vendría otra vez pa traernos comida; pero ya ha pasao más de un año y el presi no ha llegado ni nos ha sacao de aquí como lo prometió... que se hace hombre, segurito tá muy ocupao, ya que es el presi de la nación nuestro mandatario! - la mujer no se veía muy segura de lo que decía, parecía querer decir algo más, pero se abstuvo y esperó a que yo preguntara nuevamente algo
- Que hacen cuando no llueve y no pueden llevar los tanques?
- Pues bajamos por ái al río a llenar tinajas de agua, bajamos una y otra y otra vez hasta llenar el tanque - se masajea la espalda mientras dice eso - es pesao amol, pero pa tené agua hay que hace eso
- Qué es lo que más le gusta de su vida? - la señora meditó por unos minutos y al final me respondió algo que me dejo conmovido, molesto y triste
- No me guta viví aquí mijito, pero no puedo hacé más ná. Espero día y noche a que el presi venga a rescatanos pero el presi no llega, y día y noche me digo que es poque tá muy ocupao. Pero me toy engañando a mi mijma hombre, voy al ranchito de Josefina, que vive más pa arriba a ver la Tv y veo al hombre en Cuba ayudando, en Colombia regalando, pol todos lados regala pero no nos dá a ninguno de pol aquí una casita decente, no más bombillos ahorrativos pa que él no tenga que pagá tanto real pol la luz que consumimos...
- Siga - le pedí apretando con fuerza el bolígrafo mientras escribía palabra por palabra lo que la señora me decía
- Al principio yo idolatraba a ese hombre porque era del pueblo como nosotros y polque había sido pobre y había vivido todo lo que nosotros, pero al parecer ya, luego de muchos años viviendo como rey, se le ha olvidado too eso, me he dado cuenta mijito, que ese hombre nada más nos regala cosas cuando es tiempo de votación, y nos promete muchísimas cosas mijito, pero cuando pasan las votaciones ná que ver que las cumple - la mujer comenzó a llorar, y válgame al cielo, yo no sé cómo reaccionar ante el llanto de una mujer, me paralizo por completo - Y yo he etado esperando guapo, ya van muchos años y no he vito ná. Puedo decí que es por su culpa que mi hombre murió. Yo vivía en un ranchito más arriba por allá - me dijo un lugar y lo anoté - y luego de muchos días de lluvia el terreno cedió, yo había tado fuera de la casa polque trabajo y mi hombre taba enfermo, así que cuando volví a casa no había ni ranchito ni hombre, puro escombro mijito. Dos días después encontraron el cuelpo de mi hombre, pero no mucho antes el presi había dicho "Yo les daré casa a todos ustedes", pero no vi casa en ese entonces, ni casa ni ranchito - le tendí un pañuelo que aceptó felizmente y se secó las lágrimas
Le pregunté unas cosas más antes de que su hija llegara. Hubo aun comentario que dijo Danimar que me caló hasta lo más fondo de mi corazón. Le pregunté porqué había creído en ese hombre, a lo que ella me contestó con una muy triste sonrisa.
- Le creímos polque teníamos esperanza, de salir de este lugá, de comé decentemente, de luego yo poder darle a los hijos que tenga una buena educación. Polque de eso vive el pobre amigo, el pobre vive de la esperanza.
Luego me despedí con una buena impresión de las personas de esa casita; antes de que me fuera la hija y la señora me pidieron un favor, que no publicara sus nombres, les pregunté la razón y la joven me respondió tristemente "En este lugá nosotras somos minoría, aquí hay mucha gente que ama al presi y nos tendríamos que ir si ellos se enteran de too lo que le dijimos" le agradecí nuevamente por todo y me fui con este pensamiento,
"No somos una minoría, somos muchos los que pensamos así, pero por temor no decimos nada. Si ese hombre supiera la cantidad de personas que están en contra de él se asustaría; porque juntos, todos juntos, lo podemos vencer"
Me gustó, aunque sentí que entrevistaste a una persona de un rancho por cortiza o la vega, que se yo...
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