miércoles, 11 de agosto de 2010

Una historia como muchas otras


Una pareja de jóvenes, nuevos en el vecindario, tomados de la mano fue a visitar a sus vecinos, unos ancianos que llevaban ya cincuenta y seis años de casados, estos los recibieron muy cortésmente y los invitaron a pasar, tomaron té y galletas y conversaron divinamente, ya casi al final de la velada la anciana tomó de la mano a la joven y le pidió que la ayudase con algo en la cocina.

-¿Cuál es la receta para tener tantos años de casado señor? – le peguntó el joven al anciano una vez las mujeres estuvieron fuera de su vista

- Fidelidad, confianza y amor – el joven sonrió esperando oír algo más – Se que a simple vista resulta sencillo hijo, cuando mi padre me lo contó yo pensé de la misma manera, le era fiel y ella a mí, confiaba en ella y viceversa, y la amaba, y me constaba que ella también a mí. Pasaron unos años y comenzaron a surgir unas pequeñas rencillas entre nosotros, el amor se estaba acabando y aunque le seguía siendo fiel ya no confiaba en ella – el joven lo miraba intrigado y el anciano le sonrió – En esos tiempos estaba desesperado y por ende termine hablando con mi padre al respecto y él me dio la siguiente recomendación “Pregúntale cada mañana si te quiere, y hazte la misma pregunta cada vez que te cocina, te sonríe y cuando está dormida a tu lado”, siguiendo sus instrucciones comencé, cada mañana con esa pregunta, recibiendo como respuesta la misma respuesta “Con todo mi corazón”, con el tiempo la intriga se fue disipando y el amor volvió a florecer entre nosotros, en realidad creo que nunca se fue, sólo que nosotros lo comenzamos a ignorar – el anciano entrecerró los ojos pensando en lo último que iba a decir – la fidelidad en una relación es importante, muy importante, el amor también lo es, pero a veces resulta ser un amor celoso y por eso la confianza es la que te hace capaz de amar y serle fiel a esa persona por el resto de tu vida – el joven asintió pensando seriamente en las palabras de su vecino.

En la cocina una escena similar sucedía entre las dos mujeres.

- …Cada mañana despertaba esperando la pregunta de mi esposo, y cada vez que la formulaba yo le respondía lo mismo, teniendo en mi mente que no solo lo amaba con mi corazón, sino con mi cuerpo, mi alma y mis pensamientos.

- ¿Y cómo sabía que él le correspondía? – había cierto deje de intriga en su voz

- Confianza preciosa – sonrió con cariño – aparte, si no me quería, ¿para qué tomarse la molestia de preguntarme todas las mañanas lo mismo?, estoy segura que él espera siempre esa respuesta de mi parte tanto como yo su pregunta.

La velada terminó maravillosamente y los jóvenes se despidieron prometiendo invitarlos a su casa la próxima vez. A la mañana siguiente la anciana pareja despertó a las siete de la mañana, como siempre lo hacían, y la pregunta que tan feliz hacía a la anciana provino de los labios de su marido.

- ¿Cariño, me quieres?

- Con todo mi corazón – cuerpo, alma y pensamientos, pensó mientras lo besaba en la frente preparándose para ese nuevo día.

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